Posteado por: wizfun | 21 septiembre, 2016

Palabras acolchadas | Joana Bonet

Hace varios años, cuando murió mi abuelo y me hallaba lejos de casa, llamé a mi hija mayor, que tendría ocho años, y le dije: “Cariño, tengo que contarte algo muy triste: el abuelo ha muerto” . El brotar de su llanto me sacudió como una bofetada de viento caliente arrastrando arena, y sin dejar de llorar, me reprochó: “Mamá, al menos podrías haber dicho ‘ha fallecido’”.

Sourced through Scoop.it from: www.joanabonet.com

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